IA informativa (nunca vota)
La pregunta
¿Puede una inteligencia artificial explicar cómo me afecta una ley sin decidir por mí ni empujarme a una opción?
El problema
Participar exige información. Sin ayuda, solo votan quienes ya tienen tiempo y formación. Con ayuda opaca (algoritmos de redes, asesores invisibles), el riesgo es el sesgo. Hace falta una herramienta que informe y que el ciudadano controle.
Hecho (divulgación técnica)
Los sistemas actuales de IA generativa predicen patrones a partir de datos de entrenamiento; no «piensan», no tienen valores propios ni agenda consciente. Son herramientas estadísticas, no sujetos políticos.
El mecanismo propuesto
Propuesta
Cada ciudadano tendría un asistente opcional que, antes de una consulta, resume en poco tiempo cómo le afecta la decisión (barrio, renta, familia, oficio), con argumentos a favor y en contra y fuentes a la vista. Si le preguntas «¿qué voto?», la respuesta prescrita es: eso lo decides tú; esto ganas y esto pierdes con cada opción.
- La IA no recomienda una opción ni ordena argumentos para favorecerla.
- Las reglas (fuentes admitidas, equilibrio de resúmenes, etiquetado de afirmaciones) se votan; cambios con mayoría reforzada y periodo público de revisión.
- La IA nunca recibe delegaciones ni emite voto. Delegar en un modelo concentraría un poder superior al tope del 5 % por persona.
- Usarla es opcional: quien se informa por su cuenta participa igual y cobra igual.
Objeciones
¿La IA no sesgará igual, solo con cara amable?
El libro responde con código abierto, logs auditables, reglas votadas y comparación ciudadano a ciudadano de los resúmenes. Sin respuesta todavía en el plano operativo: auditar el «equilibrio» de un modelo de lenguaje a escala nacional, evitar la captura de las fuentes admitidas y medir el efecto de la priorización de temas («qué te afecta») son problemas abiertos. Priorizar ya es un sesgo de agenda, aunque no se recomiende un sí o un no.
¿Por qué no dejar que la IA decida si analiza mejor los datos?
Propuesta
Porque una decisión política elige entre valores, y los valores corresponden a las personas. Un sistema que la gente no controla pierde confianza. La línea roja del proyecto: la IA trabaja para ti, la controlas tú, nunca vota por ti.
¿Quién decide qué es «relevante» y qué fuentes son «verificadas»?
Sin respuesta todavía — Filtrar temas y fuentes es poder de agenda. Que las reglas se voten una vez al año no resuelve la captura cotidiana ni la auditoría operativa de un modelo a escala nacional.
Estado
Parcialmente respondida — Principios claros (informa, no vota; reglas democráticas; uso opcional). Queda abierta la viabilidad real de la auditoría ciudadana de modelos a escala y el tratamiento del sesgo de agenda por personalización.